Hoy en día la diabetes no supone ningún inconveniente para el desempeño de un trabajo. Si tienes diabetes, puedes desarrollar tu trabajo con total normalidad, llevando un riguroso control de la enfermedad y de las posibles situaciones de riesgo.Con los ajustes y consideraciones necesarios, podrás compatibilizar tu tratamiento con tu vida laboral sin problemas.
Es importante saber que la ley no te obliga a comunicar a tu empresa que tienes diabetes. Sin embargo, en algunos casos, ocultar la patología quizá no sea la opción más beneficiosa y responsable para ti como trabajador.
El conocimiento de la patología por parte de los compañeros y de la empresa supone un mejor control de determinadas situaciones (posibilidad de sufrir hipo o hiperglucemias en el centro de trabajo).
Además has de considerar que si tienes diabetes, tanto tipo 1 como tipo 2, la empresa tiene la obligación de facilitarte que puedas realizar pausas para medirte la glucosa, inyectarte insulina y tomar carbohidratos en caso de que lo necesites. Estas pausas no suelen ser más de una o dos por jornada laboral y con una duración de apenas unos pocos minutos.
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